CDMX, México.
La producción de Romeo Mijangos Cavero (Oaxaca, 1992) es característicamente instalativa, invade y dialoga con el contexto de exposición para cuestionar los métodos en los que se pueden apreciar las ideas como espectador.
Desde referencias en la ciencia, la teoría del arte, la cultura post-internet y la economía hasta la cultura de nicho como el tokusatsu, el graffiti y la moda, los objetos producidos se miran como dispositivos en sí mismos que registran la interacción y desgaste material con el imaginario del capitalismo tardío en la periferia global; la manufactura exhibe tales procesos con una estética naif que intenta evidenciar las fracturas del relato moderno patriarcal mediante el desamparo de las precarias ficciones trascendentales que la penumbra corporativa global narra sobre la persona.
La parte pictórica lleva un camino un poco diferente a la práctica regular y poco a poco ha consolidado un lenguaje que permite ocultar las ideas complejas bajo capas de pintura de baja calidad, que deslavan valores cuantificables de lo que la pintura constituye como objeto de lujo en todos sus aspectos.
Su educación artística es variada y abarca aspectos técnicos profesionales de producción así como de investigación académica y materiales para lograr una colisión formal que articule el discurso al contexto, por lo que su práctica ha ido más allá de su propia obra desarrollándose hasta la curaduría y gestión de exhibiciones fuera de lo tradicional.
Incursionado en el arte desde adolescente, su obra ha sido expuesta en diversas plataformas tanto impresas como digitales, museos y espacios independientes en México y en el extranjero.